El flamenco es un estilo danza propio de Andalucía. Sus
principales facetas son el cante, el toque y el baile, contando también con sus
propias tradiciones y normas. Tal y como lo conocemos hoy en día data del siglo
XVIII, y existe controversia sobre su origen y existen varias opiniones
distintas pero ninguna de ellas ha
podido ser comprobada de forma histórica.Surgió de la fusión de las distintas
culturas que coincidieron en la Andalucía de la época.
En noviembre de 2010 la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural
Inmaterial de la Humanidad.
Sobre sus orígenes o influencias, solo podemos aventurarnos,
pues carecemos de antiguas referencias escritas donde se mencione el flamenco
como tal. El único dato conocido, por transmisión oral, es que se trata de un
arte muy antiguo y que encuentra su cuna en Andalucía, en la rivera del
Guadalquivir.
En el flamenco encontramos numerosas influencias de culturas
muy diversas. Sabemos que por esta
tierra pasaron las más diversas civilizaciones y culturas, y con seguridad
estas influencias han sido absorbidas en la música y en el baile de esta
tierra.
En escritos griegos encontramos el estilo melismático como
característica típica del canto del sur de España, este estilo también lo tiene
hoy el Flamenco. De la época romana, encontramos las reseñas de Marcial y
Juvenal sobre las Puellae Gaditanae, jóvenes procedentes de Gades, la colonia que
fundaron los fenicios en el territorio de la que hoy es Cádiz. Estas
bailarinas, que formaban compañía con músicos acompañantes, llegaron a ser muy
apreciadas en los círculos de la aristocracia y alta burguesía romana, que las
contrataban para sus fiestas privadas o para espectáculos públicos. El
espectáculo que estas chicas ofrecían, según relatos de la época, se convirtió
en el punto álgido de estas fiestas. Curioso es que en los relieves aparecen
las Puellae Gaditanae con castañuelas, y con posiciones de pies y de brazos
idénticas a las del flamenco actual.
Otras teorías apuntan que la Seguiriya, la Saeta y el
Fandango encuentran su cuna en la liturgia semita.
Otra influencia, que por evidente no ha creado mucha
polémica, es la que se remonta a la edad media, en la época de la España
musulmana: La música Andalusí, resultante de la fusión de la musulmana
procedente del norte de África, con la cristiana y judía, ya existentes en la
península. Aquí la influencia mora vino de nuevo a enriquecer el estilo. La
Granaina con su indiscutible origen moruno, o la Zambra, que es un vocablo que
originalmente designaba las antiguas reuniones de músicos andalusíes, son
claros exponentes de esta influencia.
La influencia gitana la encontramos tanto en el baile como en
la música.
Y de este modo podríamos seguir aventurándonos a apuntar las
variadas influencias u origines. Pero en cualquier caso, lo que es evidente, es
que el flamenco durante su larga historia ha sido permeable a las más variadas
influencias, y que es tan puro como mestizo.
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